Miércoles, vuelo Bcn-Ibiza. El avión acaba de aterrizar, la gente nerviosa se meten la mano en el bolsillo, todos al unísono buscan el botón ON de su teléfono móvil, excepto una señora mayor que se sienta a mi lado y yo. Increíble la cara de todos esperando o rezando que les llegue algún mensaje o alguna llamada perdida para sentirse importantes...o para qué? Empiezan a sonar los mensajes con diferentes tonos y los hay que sin importarles el silencio de la cabina, entablan una conversación a un volumen exagerado, sin importarles tampoco el respeto de los que allí estamos esperando descender del avión.Al que no le llega el mensaje, suele mirar incrédulo una y otra vez el aparato, no sea que esté en modo silencio. El vuelo ha durado sólo 40 minutos y parece que en ese tiempo han tenido que suceder muchas cosas o bien nos hemos transformado en dependientes totales del móvil. Todo el mundo por la calle con el móvil pegado a la oreja, en el coche hablando con el móvil, en el ascensor, en la oficina, en el restaurante, incluso en alguna iglesia. Quizás el ritmo de vida actual vaya vinculado al uso del móvil pero quizás si controlamos el ritmo del móvil, conseguiremos mejorar nuestro ritmo de vida actual.
Jueves, vuelo Palma-Bcn. Aterriza el avión, comienza la búsqueda de nuevo....
domingo, 14 de octubre de 2007
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3 comentarios:
Se ha convertido en una adicción. Yo soy totalmente dependiente.
¿Nos hemos visto antes, verdad?
Un saludo
Si q nos hemos visto....incluso hemos hablado por el puto móvil...
Iba pensando en ello esta mañana, (qué "causalidad") cuando me encaminaba hacia el curro. La verdad es que estamos cada vez más dominados por la maldita telefonía móvil. Deberíamos tirar todos los terminales al fuego. Aunque es cierto que en determinadas ocasiones pueden ser útiles.
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